La “ardillita” está con los dos
puños en el pecho y los codos pegados al cuerpo y una pierna flexionada con la
rodilla en la panza. Hablando con voz baja, declarando a cuales de los
invitados del programa “le dá”. El resto del grupo son cuatro personas, vestidas
mal apropósito, me refiero a: Bóxer arriba de los pantalones, remeras hasta el
pupo y pantalones hasta la pantorrilla. Estas personas cuentan chistes y lo
rematan con música previamente seleccionada. No están haciendo nada más que
para el observador culto, pelotudeces.
Ahora, se podría plantear que
para cualquier programa televisivo de estas características, con muchos
segmentos y parodias, tienen un eje vital, un productor que divide por tiempo
las interpretaciones de estos comediantes televisivos y alinea cuando se van de
las ramas de este eje. Además, hay que tomar en cuenta, que todos estos
trabajadores tienen reuniones de sumario. Vaya uno a saber uno que tan serio es
el clima. Me imagino que estos talentosos pelotudos (talentosos porque entretienen
hora y media), son grandes observadores de lo cotidiano. Algo que el que lo
juzga de pelotudos, no es.
Saber captar atención es un
talento. Imaginar muchas ideas, ya sean ridículas, para hacer reír es otro
talento. Hacer reír es una cualidad pero hay que ser talentoso (van tres). De
igual manera, estos “talentosos pelotudos”, son los comediantes que te
divirtieron con otro tipo de pelotudeces que interesan. El que mira la
televisión y dice "que pelotudez lo que hacen" y te termina entreteniendo es porque
aprecias el talento que tienen para fingir ser unos pelotudos.

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