La persona que
tiene un título para la sociedad, y en principal para los futuros jefes de esas
personas, son, de forma automática, capaces para trabajar. Durante el
transcurso de esa saciada meta, donde te aceptan para laburar de cualquier cosa,
uno tiene que hacer grandes esfuerzos fuera de la facultad.
El estudiante
promedio vive en un departamento. El resto en casa con sus padres o en
residencias estudiantiles. Estos aspirantes a vivir de lo que les gusta, tienen
más de 18 años y menos de 80 (este último dato por una abuela que estudia
ingles conmigo). El estudiante que no vive con sus padres no suele tener una
vida de fatiga y siestas en la tarde. Este estudiante tiene muchos sacrificios.
El que cursa a las
16 pero se propuso ir a entrenar a las 9, cocinar a las 12, tratar de comer a
las 13 y dormir hasta las 16 para estudiar en casa desde las 19 a las 21 para
comer a las 22 y dormir a las 23 u 24; empieza el día a las 7 estudiando,
cocina a las 12 sin desayunar y come a las 13, otros días no come y va a
entrenar a las 12 para volver a las 15, cursa a las 16, hace paja desde las 19
hasta las 20, cena a las 21, porque a las 20 mira televisión, estudia desde las
22 hasta que le da sueño a las 4 del otro día. El desayuno a las 7 es café con tostadas
(tostadas de pan viejo), el almuerzo casi siempre fideos con algo, o solo
fideos, “la mediatarde” son tostadas y música y la cena arroz con algo.
Esta diversidad de alimentos se da
durante los primeros y últimos 10 días del mes del estudiante. Los días del
medio del que aspira a vivir de lo que quiere, desea poder dormir la siesta sin
sentir la culpa de que tendría que estar estudiando o la angustia de que le
provocaría que alguien lo despierte.

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